Practicantes

Año Social Voluntario en el Instituto Alemán Osorno (IAO)

IMG_4924Mi nombre es Katinka Wellnitz, tengo 20 años y he realizado mi Año Social Voluntario (FSJ) desde septiembre de 2018 hasta agosto de 2019 en el IAO.Después de graduarme (tomé el Abitur = examen en Alemania que califica a estudiar en una universidad), solicité al servicio de voluntariado cultural internacional de la Comisión Alemana de la UNESCO „Kulturweit“, y entonces estuve durante un año en Osorno. No pude elegir el lugar del destino o el colegio, y por eso estaba un poco preocupada luego de haber leído la descripción de Osorno en Wikipedia: “ciudad más aburrida” de Chile. Menos mal, al lado salió: “la ciudad más segura de Chile”. Me parece que ambos términos se complementan un poquito, porque pasé un tiempo muy lindo en Osorno.

Desde el principio recibí mucho apoyo del IAO. El jefe del departamento alemán y mi coordinador en la escuela, Roman Feltscher, respondió a todas mis preguntas y me proporcionó los documentos necesarios. Además, me ofrecieron ayuda en la búsqueda de alojamiento y finalmente encontré una familia anfitriona. Así pude comenzar mi viaje al hemisferio sur con tranquilidad.

Al llegar al aeropuerto de Osorno, la idea que pasó por mi cabeza, fue a qué lugar inhóspito llegué, ya que es un aeródromo muy pequeño. Sin embargo, fue rápidamente reemplazado por el siguiente shock. Mi familia anfitriona me recogió en el aeropuerto y no entendí ni una palabra. ¿Para que fueron los tres años de aprendizaje del español? Ellos fueron muy amables y con lenguaje gestual y corporal, la comunicación funcionó de alguna manera. Por suerte, mis hermanos anfitriones eran todos estudiantes del IAO y sabían hablar un poco de alemán.

Desde el primer día me sentí muy bien en el colegio, lo que definitivamente se debía a la gente encantadora y agradable que trabaja en el IAO. Roman Feltscher explicó cómo funcionaba todo, me dio mi horario preliminar y me presentó al cuerpo docente. Todo bien organizado. En Alemania nos habían avisado de tener un poco paciencia en nuestro nuevo entorno. En general, el colegio me sorprendió de manera grata, así que a primera vista se parecía mucho a las escuelas de Alemania. En cada sala hay un PC y un data, las pizarras son las mismas que en Alemania, hay salas de informática, música y arte, también una biblioteca e incluso una piscina.

Pasado un tiempo me percaté que en algunos lugares de la escuela había filtraciones y la temperatura en las salas no era siempre uniforme – a veces hizo mucho calor y en otros momentos era demasiado frío, y el agua turbia de la piscina con su alto contenido de cloro tampoco fue un agrado. Una cosa que fue constante era la amabilidad y atención de la gente.

La convivencia en la sala de profesores fue siempre muy grata. Hubo muchas conversaciones agradables y siempre pasó algo. A menudo, había algo de comer, definitivamente nadie pasará hambre en este lugar. En la ocasión del desayuno semanal compartido, tenía la oportunidad de hablar con muchos profesores y disfrutar de la comunidad. Todas las mañanas, cuando entraba por la puerta de la sala de profesores, muchas personas me saludaban cariñosamente y me preguntaban cómo estaba. Eso siempre me ha apoyado durante este año, no importaba cuánto extrañe mi hogar o qué bajo estuvo mi ánimo, ¡Esta gente maravillosa me ha mejorado cada uno de mis días!

En cuanto a las cosas que hice en el IAO. Mi tarea principal era acompañar a los maestros apoyándolos en el aula; practiqué con grupos pequeños o estudiantes individuales e hice proyectos y talleres. En particular, estaba con alumnos con necesidades especiales. Además, durante un semestre dirigí un taller de arte en alemán y en otro un taller deportivo junto con otra voluntaria.

Además, disfruté mucho la participación en la organización del concurso “Deutsch lebendig”. En esta ocasión se juntaron alumnos de colegios alemanes de todo Chile. El intercambio con el Colegio Alemán de Punta Arenas fue muy interesante. Acompañé a un grupo de estudiantes en su intercambio y ayudé a dar forma al programa del intercambio en Osorno. Asimismo, redacté artículos para el Cóndor, el periódico alemán-chileno, y realicé un proyecto de video con motivo del décimo cumpleaños de las escuelas PASCH sobre el tema de los estereotipos sobre los alemanes.

En general, en el colegio uno se aburre raramente por las innumerables actividades que están desarrollándose constantemente. Estos proyectos abarcan desde, el día nacional alemán, desfiles de San Martín, exhibiciones de ciencias, fiestas escolares, concursos, presentaciones musicales y campamentos de esquí. Para mi placer pude acompañar a un curso en su semana de esquí al refugio en Antillanca.

En este colegio la relación entre profesores y alumnos es mucho más cercana que la de Alemania. Para mí, todavía era extraño a veces, porque no era ni estudiante ni profesora y, por lo tanto, estaba un poco en zona intermedia. El IAO no es comparable a una escuela secundaria alemana. Más bien con una escuela integral inclusiva. Eso puede ser muy positivo, pero también más complicado. Algunos estudiantes tienen problemas de aprendizaje, de comportamiento o cualquier otra cosa que necesita una asistencia especial. Pero la mayoría de las veces me sentí muy cómodo y mantenía muy buenas relaciones con mucha gente.

Con relación de mi vida social les cuento que Osorno no me parece exactamente el centro del mundo, no hay muchas ofertas recreativas y culturales aquí. Honestamente, tuve envidia a veces cuando mis amigos en Santiago se entretenían constantemente con numerosas actividades. ¡A cambio, no tuvieron tanta suerte con sus lugares de trabajo y colegas! Pero en serio, para mí de vez en cuando fue muy difícil porque soy una persona muy activa y, a menudo, el clima aquí era tan malo, el aire tan contaminado y las posibilidades eran tan bajas que mi motivación disminuyó significativamente. En sí mismo, ya hay oportunidades, si uno realmente está buscando, incluso mucho más de lo que he percibido. Por ejemplo, puedes ir al gimnasio; a menudo fui a un gimnasio bastante económico participando en cursos como Zumba. El IAO también ofrece varias oportunidades como coro, yoga o voleibol. En los primeros meses, siempre fui al yoga y también usé la piscina. Después encontré un nuevo hobby, quería conocer a todos los cafés y bares y descubrí aún unos clubes.

La ciudad no es la más bella ni la más emocionante, pero aún puedes pasar un buen tiempo acá.

Por la buena red de autobuses, los viajes de fin de semana no son un problema y definitivamente valen la pena. Las bellezas de la naturaleza como lagos, montañas, cascadas, volcanes y el mar se encuentran en las inmediaciones.

Con mi familia anfitriona tuve mucha suerte, ya que fueron muy amables y siempre me integraron y me llevaron a diferentes lugares. Así podía pasar días lluviosos y aburridos en buena compañía. Además, se mejoró mi español gracias a ellos. Lamentablemente, en mi vida diaria en el colegio no lo pude aplicar porque hablaba casi solo alemán.

Fuera del colegio y de la familia anfitriona, es realmente difícil conocer gente, ya que la mayoría de los jóvenes se van a Santiago a estudiar. Pero la mayoría de los otros voluntarios, igualmente, no encontraron amigos reales aquí en Chile. A primera vista, todos siempre son súper abiertos, pero desarrollar una relación más profunda es otra cosa.

Sobre el tema de la seguridad, solo puedo decir que no me he sentido ni una sola vez insegura, sin importar la hora del día. Como niña rubia, ya he recibido más atención de la que estaba acostumbrada en Alemania pero eso solo me dio ventajas.

En mis vacaciones, colaboré en un curso de verano de alemán en el IAO y estuve en un hogar de niños donde una amiga completó su FSJ. Fue un gran cambio salir de la “burbuja” de la escuela privada y conocer una perspectiva diferente de la vida aquí en Chile. Además, viajé mucho con otros voluntarios. Cada uno empacó solo una mochila y viajamos por América Latina durante varias semanas. Viajamos en transporte público y dormimos en hostales baratos en habitaciones compartidas. Estos viajes fueron otro punto culminante. ¡Los paisajes y las vistas aquí son increíblemente impresionantes! Para viajar en Chile, Osorno es geográficamente bastante bueno y especialmente los destinos en el pequeño sur de Chile son fácilmente accesibles. Incluso Santiago está a solo un paseo nocturno.

En total, este año fue una de las mejores experiencias de mi vida. Estaba más o menos sola y tuve que construir una nueva vida. Conocí muchos lugares nuevos, personas y una cultura diferente. Además de aprender un nuevo idioma, he adquirido muchas más habilidades personales.

¡Muchas gracias al IAO y a todos los que formaron parte de mi año! Este año siempre tendrá un lugar muy especial en mi corazón.

Katinka Wellnitz

Linda Schombach: Seis meses en el DSO

0616 de marzo de 2017: entro al colegio sin conocimientos lingüísticos del castellano, pero sorprendentemente rápido encuentro la sala de profesores. Al comienzo intento comunicarme con señas, preguntando dónde podría encontrar al señor Feltscher. Ni siquiera por un segundo pienso en preguntarles en mi lengua materna, aquí trece mil kilómetros de línea recta, veinte horas de vuelo y once horas de viaje en bus, lejos, alejada de mi patria. Pero estuve aún más sorprendida de que me contestaron en alemán fluido y perfecto: “¿Eres la nueva voluntaria?” – “Si, lo soy”. Todos los colegas me reciben totalmente cariñosos, especialmente el cuerpo de colegas del Departamento de Alemán. Más tarde me tocó conocer a mi familia de acogida que igualmente me recibió de todo corazón.

Seis meses más tarde, después de un medio año de voluntariado en Chile: Besos a la mejilla derecha, “hola, ¿cómo stay?”, sin esperar una verdadera respuesta a la pregunta. “¿Comprendes castellano?” – “Un poco.” “Yapo! ¡Un poquito, bacán! Puedo hablar ma o meno lento, cachai?” Bueno, diciendo cachai de todas formas nadie espera una respuesta. “Pololo, pololear, fome, flaite etc.” Si, solo un pequeño vistazo al chileno creativo.

En total trabajé seis meses en el Instituto Alemán de Osorno: desde el intercambio al Instituto Alemán de Punta Arenas, acompañado por la permanente exclamación “¡No castellano!”, pasando por la competencia de debates en alemán “Jugend debattiert” en Osorno, las visitas semanales en el Kindergarten para leer cuentos en alemán, las clases de Arte, la asistencia y las clases de español con los intercambios, hasta las observaciones y el apoyo de los profesores en varias clases, vivía diversas experiencias. Especialmente me impresionó la cooperación y el desarrollo positivo del grupo 5° A.

Para mí, el acontecimiento especial siempre tenía lugar los miércoles: un bonito desayuno, preparado y tomado junto con los otros profesores del IAO.

Asimismo, no solo aprendí mucho español sino también aspectos de mi propia lengua, el alemán. Desde mi punto de vista la diferencia entre Akkusativ (complemento directo) y Dativ (complemento indirecto) siempre era clara: preguntar por el Akkusativ significa preguntar “wen oder was?” y Preguntar por el Dativ significa preguntar por “wem?”. ¿Pero cómo explicar que significa “wen” y cuál es la diferencia con “wem”? ¿Y por qué Mädchen lleva el artículo “das”? ¿O por qué el participio de “sein” es “gewesen sein” y de “schreiben” “geschrieben haben”?

Durante los seis meses viví con la familia Fuhrmann. Jamás olvidaré nuestra primera cena juntos: mi mamá chilena Roxana y Mata me preguntaron por mis costumbres de comer. Como no entendía nada me mostraron cada tipo de comida para poder comunicarse conmigo. Así siguió mucho tiempo más. Sin embargo, toda la familia no solo me apoyó en aprender español sino también en diferentes aspectos de la vida cotidiana. Todo el tiempo pude fiarme de ellos y confiarles totalmente. Eran muy amables, compasivos, generosos y me cuidaron con mucha alegría y confianza. Por lo tanto, enriquecieron mi estancia aquí en Chile de todas formas. Por eso y por el tiempo increíble les agradezco. Espero que algún día pueda devolverles un trocito de su hospitalidad.

En los seis meses pasados conocí una nueva y diferente cultura recubierta de una naturaleza espectacular. Conocí a los chilenos como personas abiertas y serviciales. Nunca antes me he puesto tan rápido, fácil y naturalmente en contacto con tanta gente especial y cariñosa. Espontaneidad, calma y generosidad acompañan a todos los contactos y amistades.

Fuera de eso descubrí el paisaje que es tan variado como nunca me he imaginado. Desde la Patagonia congelada, pasando por la cadena de volcanes más larga del mundo hasta el incomparable Desierto de Atacama con sus salares. Y todo eso al mismo tiempo con mar y montañas tan cercano.

Por los seis meses inolvidables e intensivos les agradezco muchísimo. Siempre estará un lugar en mi corazón para ustedes. ¡Gracias Chile!  ¡Gracias Roman y Corina, querida familia Fuhrmann, colegas y alumnos!

Linda Schombach